Santa Bárbara

Autores.

Marek Šindelka, Vojtěch Mašek, Marek Pokorný.

Publicado por.

Reino de Cordelia.

Sinopsis.

Una joven periodista, Andrea, investiga un caso sin resolver de abusos a menores que años antes, descubierto por casualidad gracias a un vecino que estaba tratando de ajustar un monitor de vídeo para bebés, conmocionó a la opinión pública de la República Checa. Conforme avanza en sus indagaciones, nuevos interrogantes la conducen hacia una poderosa y misteriosa secta, con la que están relacionadas las capas más altas de la sociedad… Tanto la absorbe esa laberintica e inquietante investigación que incluso llega a olvidar su vida privada. A solo un paso de encontrar la verdad, Andrea deberá reconsiderar cuánto está dispuesta a sacrificar para contarla. Santa Bárbara, que en 2018 obtuvo los premios a la mejor novela gráfica checa y a la obra mejor dibujada, se basa en los hechos reales que rodean a uno de los casos criminales más complejos de la historia contemporánea del país centroeuropeo.

Los autores, cuyos nombres he renunciado a intentar pronunciar, y también a escribir sin faltas de ortografía – perdonadme, tengo el checo olvidado – nos plantean en este caso una trama que narra el horror, la violencia y las atrocidades que son capaces de desprenderse del ser humano, y que realmente hacen cuestionarse qué es ser humano.

La obra se basa en el caso Kuřim, caso del que te recomiendo no leer nada en absoluto o dormirás mucho peor durante días por si no habías tenido suficiente ya con este cómic. Cabe destacar que los autores se basan, y eso quiere decir que se trata de una interpretación personal de los mismos sobre los hechos que ocurrieron realmente, no se trata de la historia real al 100%, como ellos mismos explican antes de empezar la obra.

La cuestión parece sencilla: una periodista llamada Andrea se implica en un caso de abuso de menores que, al igual que pasa con la hidra, al cortar una cabeza, salen dos más. Andrea se implica demasiado, y realmente hasta me llega a caer mal, pero eso no es importante.

La base es que Andrea es una periodista entregada a su trabajo, obstinada e irreverente a la que le encargan escribir nada más que un breve artículo sobre un caso que en su día conmocionó a la nación. Dicho caso versa sobre que, por accidente, una persona detectó en su vigilabebés una niña desnuda, atada y torturada. Obviamente, llamó a la policía, que intervino haciendo las investigaciones pertinentes y llevando a cabo las detenciones que se consideraron oportunas.

El caso se archivó y tiempo después, al abrir las hemerotecas para elaborar un artículo periodístico, Andrea se da cuenta de que demasiados «algos» no encajan. Tratando de desenmarañar la madeja, se centra demasiado su trabajo, descuidando todo lo demás en su vida.

El relato nos muestra la investigación ya algo avanzada y a la protagonista realizando las pesquisas que van a acabar de retorcer su vida para siempre. La primera entrevista que vemos es con una secta – no secta que pone sobre la mesa el pasado del principal sospechoso de ser el artífice de esta gran trama de corrupción, un tal Chan, – padre de la menor abusada – que siguiendo las enseñanzas de un hombre llamado Abdrushin – cuya historia de éxito y superación es algo turbia – dirigió un grupo de scouts con filosofía espartana para crear una especie de tapadera de tráfico de armas, entre otras fechorías.

Sabiendo que las enseñanzas de Abdrushin poso se parecen a las prácticas de Chan, Andrea sigue investigando y da con un contacto que anteriormente ya había investigado el caso – y por cierto, también se le fue la pinza en ello -. A punto de resolver la trama, este contacto le muestra que ella y lo que sabe es solo una pequeñísima parte de toda la trama y es entonces cuando Andrea debe decidir hasta dónde está dispuesta a llegar en su empeño por ser la tan buena periodista que quiere ser.

Antes de continuar con el destripe de la obra, quisiera recalcar que la edición es maravillosa. Echo un poco de menos que sea algo más grande, porque hay páginas donde se hace realmente difícil ver las viñetas, llegando a tener 36 viñetas en una sola página, pero también es cierto que está así concebido para que quien se sitúe tras estas páginas no pueda ver claramente – es más, se le haga lioso – el transcurso de la historia, ya que los acontecimientos son más bien opacos por la dificultad de la investigación.

El cómic tiene el gramaje que me gusta, este papel mate, poroso y pesado que da una calidad de impresión exquisita para el tipo de dibujo que Marek Pokorný plantea. El dibujo es vectorial, muy de diseño gráfico, y no es baladí, ya que el cómic no podría narrarse sino con infografías y dibujos más o menos simples. Como diseñador gráfico, creo que este cómic es una delicia, pero me consta que si no formas parte del gremio también lo es.

Cabe la pena destacar que el dibujo vectorial de la obra, a pesar de ser aparentemente sencillo, esconde un montón de detalles que espero no se te pasen por alto cuando tengas el cómic entre tus manos. Fíjate en el tratamiento del detalle en la historia de Andrea y compáralo con el detalle, o la ausencia de él, en todo lo que son relatos, entrevistas, hipótesis o conjeturas. 

Cuando seguimos el día a día de Andrea las siluetas tienen contornos, hay una expresividad clara en los rostros, las viñetas son grandes y fáciles de leer. Por la contra, cuando no es algo tangible, (como todos los supuestos teóricos de los que hablaba antes) el dibujo se difumina, los rostros carecen de rasgos, el movimiento es mucho más tosco…

Alerta spoilers!

La obra desde el principio gira y gira, marea y patea tu mundo desde todos los ángulos posibles. En todo caso, creemos saber qué ha pasado, hacemos conjeturas, vemos qué conclusión va a tener la trama, y el hecho de que esa conclusión no llegue, a mí por lo menos, me ha roto un poco el corazoncito sensible e iluso por creer que el sistema funciona.

Sinceramente, creo que el sistema funciona, y puede funcionar, estoy convencido. Pero está formado por personas y eso lo hace falible, ya que siempre habrá personas malas en puestos que solo deberían estar ocupados por personas buenas. Es el caso de Chan, una persona deleznable que, de una manera muy inteligente, se construyó una trama de corrupción y lucro a base de negocios que atentan directamente contra la dignidad y la vida de las personas a las que ha cogido por medio.

Conclusión.

La reseña me ha salido algo más larga de lo que tenía pensado, pero en resumen, puedo decir que la portada de este cómic es una declaración de intenciones. La edición dan ganas de cuidarla como a un ser querido, porque leyendo estas páginas notas el cariño que se ha puesto en la elaboración del cómic, así que teniendo eso en cuenta; que el guion es muy bueno; la narrativa no es peor y que el dibujo le pega a la obra como anillo al dedo… no puedo sino recomendarte que vayas corriendo a tu librería de cabecera a comprar este comicazo que a todas luces es BUENO, BUENO.