La Casa

Autor.

Paco Roca.

Publicado por.

Astiberri.

Sinopsis.

A lo largo de los años, el dueño llena de recuerdos su casa, testigo mudo de su vida. Y aquel es también la fiel imagen de ella. Como las parejas que han convivido siempre juntas. Así, cuando su ocupante desaparece para siempre, el contenido de la casa se paraliza por el polvo esperando que alguna vez su dueño regrese. Los tres hermanos protagonistas de esta historia volverán un año después de la muerte de su padre a la casa familiar donde crecieron. Su intención es venderla, pero con cada trasto que tiran se enfrentan a los recuerdos. Temen estar deshaciéndose del pasado, del recuerdo de su padre, pero también del suyo propio.

Este cómic cayó en mis manos allá por el 2018, lo leí y lo dejé en la estantería. Este cómic cayó en mis manos en noviembre del 2020 de nuevo, y seguramente vuelva a caer en unos años.

Este tebeo, al igual que el vino, gana con los años. Dice Fernando Marías que los cómics tratan sobre el paso del Tiempo, y no puedo estar más de acuerdo después de mi relectura.

Paco Roca nos narra en esta obra cómo es la relación de tres hermanos cuando, tras el fallecimiento de su padre, se reúnen para poner a punto la casa de la familia antes de ponerla a la venta. Tenemos a José, un escritor olvidadizo, bohemio e inocente. Vicente, el hermano leal, trabajador, pesimista de espíritu, un poco condescendiente y con cierto grado de prepotencia adquirida por su rol de hermano mayor. Y Carla, una madre de familia, responsable, cercana y atenta a los suyos.

Al empezar la obra vemos cómo Antonio sale de La Casa, esa casa en la que nunca más volverá a entrar. Con dos páginas, y en solo 19 viñetas Paco Roca nos deja un sabor muy amargo en la boca, y sensación de culpabilidad en el cuerpo – o igual solo en el mío -.

Antonio se convierte en el Gran Ausente de la obra ya que a partir de ahora solo conoceremos a Antonio a través de la gente de su entorno. Y al final la cosa va de eso, de que el tiempo pasa, la tierra nos llega a todos y lo que queda de nosotros es simplemente el recuerdo y la huella que dejamos en los demás, si es que hay recuerdo y si hay huella.

Veremos cómo una persona mayor tiene que arreglárselas para hacer lo que quiere hacer con los escasos medios de que dispone cuando la edad ya no acompaña, veremos cómo choca esa mentalidad pragmática de hacer las cosas útiles por encima de hacerlas bonitas. También lo que era ser niño en la época de nuestros padres o abuelos, y cómo contrasta todo esto con la opinión que vamos teniendo de alguien cuando pasa el tiempo. 

Quizás nos hayan dado la infancia más tierna y feliz que pudimos haber tenido, que día a día solo tendremos presente los recuerdos más infelices hasta que nos pongamos a reflexionar y pensemos que en las historias existe el hecho – lo que ocurre, que solo es de una manera -, y lo que se percibe -, donde hay una versión por cada persona que tiene que ver en la historia -. Estoy hablando de cuando Antonio se muda a la casa después de la muerte de su mujer. Unos ven que es porque Amparo le importaba menos que estar en la casa donde disfrutaba tanto, otros creen que Amparo le importaba lo suficiente como para permanecer en la ciudad, pero que a su muerte, esta ya no tenía más que ofrecerle y finalmente se mudó. El hecho es la mudanza, la percepción depende de cada punto de vista, y la cuestión es que da igual. La cuestión es que Antonio ya no está para contarnos su versión y eso es lo que importa, que Amparo, Antonio, todos vamos dejando un hueco y los demás lo rellenan por nosotros de forma subconsciente, de manera que finalmente nada importa.

No quiero entrar mucho en detalle porque contar las anécdotas simples que narra Paco Roca en esta obra sería arruinar en gran parte la experiencia de leerla por primera vez.

No vamos a tener un plot twist inesperado al final, no vamos a tener una intrincada trama de investigación, no vamos a leer sobre nada que no sea lo que puede ocurrir tantas veces a lo largo del día en muchos hogares del mundo. La gracia – y gracia tiene poca – está en ver cómo otras personas pasan por estas situaciones y qué reflexión podemos sacar de ellas.

Esta reflexión va a variar mucho dependiendo de tu edad, de tu madurez, de tu personalidad (y también del tipo de cómic que te esperes leer), por eso yo te recomendaría afrontar este cómic como una oportunidad para acercarte a los tuyos y pensar al menos en qué les dirías si mañana no fuesen a estar.

Sobre la edición no hay mucho que añadir, el dibujo de Paco Roca es magnífico en cuanto al trabajo de línea se refiere, los tonos (colores) de la obra concuerdan perfectamente con el tono narrativo. Si te fijas, verás que aunque por lo general podríamos decir que la paleta cromática es cálida (en general, obviamente no siempre) dista mucho de transmitirnos esa sensación. Esto es a causa de que el color se ve configurado en gran medida por la luminosidad y la saturación, elementos que un ilustrador como Paco Roca conoce perfectamente y logra transmitir a la perfección.

Sí que la narrativa a veces se hace un poco confusa en cuanto al orden de las viñetas o los bocadillos, pero nada sangrante. Y esta es la mayor pega que le voy a poner a la obra: no siempre respeta el eje y a veces puede despistarnos, sobre todo para un lector poco acostumbrado a las viñetas, pero como digo, nada que llame especialmente la atención.

Por el resto, la obra es maravilla. Astiberri cuida sus producciones al máximo (como siempre, tampoco es una novedad) y hace que sean la mar de disfrutables y dignas de tener en nuestras estanterías.

Volviendo a La Casa, se trata de un cómic muy sencillo de leer, muy cuidado y que dejará un poso emocional en ti si tienes el placer de leerlo.

Conclusión.

Como siempre, voy a intentar hacer una conclusión breve. Si has leído todo lo anterior habrás adivinado que sí, el cómic me ha gustado, y me ha gustado bastante, así que sin más creo que si no lo vas a comprar deberías al menos leerlo. Por el precio que tiene y el tema que trata es perfecto para regalar o simplemente para tenerlo, porque de verdad hay que tenerlo.

Quiero destacar y mencionar que si los criterios que sigo para evaluar los cómics fuesen un poco más personales, esta obra habría sido, sin dudarlo de ninguna manera, la primera obra que hubiera visto el sello de TOP! Pero como los criterios tienen que ser objetivos, me temo que ha bailado en la cuerda de los sellos y ha caído en el lado más modesto. De todas formas, es un sello de recomendación que para nada desluce este cómic tan BUENO, BUENO.